Entrada destacada"El Silencio de los Buenos" ...

“NO CAMBIAR, ES REPETIR” Proyecto Grifo: El ESTADO PLURAL ® 2006

jueves, 5 de mayo de 2016

"Contra la apología a las dictaduras" Por Alfredo Alejandro Cabrera


"Contra la apología a las dictaduras" 
Por Alfredo Alejandro Cabrera


ES CURIOSO CONSTATAR COMO LA HISTORIA NO SIEMPRE LA ESCRIBEN LOS VENCEDORES. Esta, sin embargo, pareciera estar a disposición de quien decida domarla y moldearla a su conveniencia, y si los vencedores no se cuidan, la escribirán los vencidos. Este fenómeno se ve reflejado en nuestra historia. Muchos de nuestros jóvenes bachilleres, universitarios, e incluso nuestros profesores, viven hoy defendiendo es historia de los vencidos escrita por las dictaduras.

El periodo de nuestra historia comprendido entre 1900 y 1958 está plagado de apologías a la autocracia y el personalismo, acompañado con una notable dosis de descrédito hacia los ideales democráticos. La simpatía inculcada y la desinformación no han llevado a elevar a pedestales inverosímiles a los exponentes de nuestra tragedia histórica.

Y en tiempos de crisis, de duda, de pena, que revuelven las aguas para estos pescadores del totalitarismo, las ideas sembradas por sus corrientes resuenan con más fuerza. Los nombres de los tiranos son murmurados por nuestros jóvenes como evocación sombría de progreso. Cual cultores imperiales, los césares democráticos de Venezuela son alabados por los nietos de los que derramaron sangre por nuestra libertad.

El presente ensayo pretende, esperando no pecar de ambicioso y con las modestas herramientas que dispone, desmontar estos mitos, basándose en las tres principales muestras de la historia de los vencidos.

El primer caso notable, para entrar en detalle, es el del general Marcos Evangelista Pérez Jiménez. El nacido en Michelena, estado Táchira, gobernó nuestro país entre 1950 y 1958, primero interinamente y luego electo por el Congreso. Su gobierno acabó abruptamente con su huida del país, la madrugada del 23 de enero de 1928. Estos son los hechos, que, para nuestro análisis, tomamos como indiscutibles.

Nuestros libros de historia aun cuentan aquella mañana de enero como triunfo de la democracia, califican su gobierno de dictadura, y celebran la actuación de la enorme coalición nacional que se unió en contra del absolutismo republicano de Pérez Jiménez. En este caso, la culpa no la carga nuestro sistema educativo, si no los mismos ciudadanos amnésicos.

En nuestros días, los actos del general son enteramente perdonados, al contado y sin miramientos por un sector creciente de la población. La asociación más frecuente que encontramos a su régimen, al preguntar al ciudadano corriente, es un recuerdo nublado de seguridad, progreso y obras públicas. Se esgrimen argumentos como el buen funcionamiento del país y hasta de paridad cambiaria producto de buena gestión económica.

No falta, para cubrirnos de ejemplos, aquel que camina por las calles de Caracas diciendo que tal o cual obra, monumento, edificio o similar, son obra del militar tachirense. Nuestros jóvenes se agrupan para discutir sus ideas y deciden añorar un pasado que nunca vivieron, contado mediante la distorsión de la memoria de los hijos decepcionados de la democracia.

A continuación, se tratará de contrarrestar dos afirmaciones, que pesan como el plomo sobre nuestra honesta conciencia histórica. La primera es aquella que dice: Marcos Pérez Jiménez hizo muchas obras públicas. Esta tiene singular relevancia en la mente de nuestros ciudadanos, que asocian un buen gobierno directamente con el número de obras que realiza o inaugura, y viceversa.

Pérez Jiménez no tiene en su haber, no se aproxima siquiera, el número de obras que se le atribuye. Y para comenzar, estudiemos la más famosa y monumental construcción que le ha impuesto como propia, la autopista Caracas-La Guaira. Muchos son los que la exhiben como logro de la dictadura. Incluso la revista norteamericana Mecánica Popular, en su edición de noviembre de 1952, lo reseña así: Venezuela construye la autopista más costosa del mundo.

Hay quien dice, y no hacemos eco a esos rumores por falta de pruebas, que el gobierno venezolano pagó por ese titular, como propaganda de talla mundial para su gestión. Pero podemos basarnos en la verdad, que está plenamente documentada. La autopista Caracas-La Guaira fue proyectada en el primer Plan Nacional de Vialidad de 1947. Y fue el gobierno de ese año, presidido por Rómulo Betancourt, quien inicio las obras.

         Esta obra fue fruto de la planificación del régimen nacido por la revolución de octubre, que fue germen de la democracia venezolana. Y de esta manera podemos notar que todas las arterias viales y las grandes obras de este tipo, fueron proyectadas y concluida por los gobiernos de la República Civil (1959-1999) Esta información fue recabada extensivamente por dos fuentes.

         La primera, la obra de José Curiel (2014) titulada Del pacto de Punto Fijo al pacto de La Habana. En un amplio recuento en el que cita las obras del periodo 1945-1947 como base de una comparación entre sus obras y las de otros gobiernos. Y segundo, basándose y ampliando mucho el trabajo de Curiel, la Asociación civil Primer Poder, en su fiel documental Los hechos son tercos, del año 2016 en su última revisión.

         Podemos adjudicarle al andino algunas obras simbólicas, como el sistema del teleférico, el paseo Los Próceres, el hotel Humboldt, entre contados otros, sin embargo, esto no escapaba de un número reducido de obras en aun menor número de localidades selectas.

         La segunda de estas afirmaciones dice: Marcos Pérez Jiménez tuvo una excelente gestión, sobre todo en materia de seguridad. En las últimas dos décadas, la crisis iniciada a finales de los años ochenta ha vigorizado esta especie de recuerdo implantado. El ansia natural de nuestros ciudadanos de buena calidad de vida, les hace buscar desesperadamente un modelo que copiar que les produzca bienestar. Pero en este caso es aferrarse al humo, pues es un fantasma lo que creen ver.

         El gobierno de Marcos Pérez Jiménez ejecutaba sus políticas sobre un país completamente distinto. En 1950, según datos de la ULA, nuestra población alcanzaba tímidamente los cinco millones de habitantes. Según Primer Poder A.C. (2016) el servicio efectivo del gobierno se resumía al equivalente de quince municipios, esto es, las grandes ciudades y algunas zonas rurales de interés, principalmente militar.

         Nuestra industria petrolera empezaba a disfrutar de las alzas de ingresos promovidas en 1958 y el apoyo de la comunidad ante un régimen decididamente anticomunista era palpable. Además, si nos fijamos en lo que establece Eric Hobsbawm en su Historia del Siglo XX (1991), el periodo 1945-1974 fue una edad de resurgimiento económico global que inyecto progreso y desarrollo a casi todas las naciones.

         La conjunción de estos factores hace creer, todo esto apuntalado por el exceso de cobertura de las estratégicas obras construidas, así como del engrasado aparato de propaganda institucional del régimen, que, en esos ocho años de gobierno, los venezolanos verdaderamente vivíamos mejor que ahora.

         Esto no es así. Carlos Oteyza, en su producción documental Tiempos de dictadura (2012), en la voz del aclamado Laureano Márquez, nos cuenta otra historia. De esos casi cinco millones de venezolanos, tres estaban en condición de pobreza. Esto representa el 60% de la población. Los estudiantes, la oposición política y cualquiera que no siguiera la línea oficial era fuertemente reprimido.

         Una de sus más pregonadas obras, la Ciudad Universitaria de Caracas (también empezada en la década de 1940) sirvió de cascaron vacío, pues la universidad fue cerrada durante su periodo.

         Agustín Catalá recoge en un libro (1958) los nombres de las víctimas a manos del régimen. La mayoría de estas personas fueron procesadas y perseguidas por la guardia pretoriana del emperador de Michelena, dirigida por Pedro Estada. Estos a su vez también se aseguraban de censurar la prensa libre, la libertad de pensamiento y de opinión.

         ¿Podemos entonces afirmar que hubo progreso, cuando tres quintas partes de la población vivía en miseria? ¿con centenares de presos políticos, exiliados o asesinados por el régimen? ¿Con las universidades cerradas o perseguidas? ¿Con un total abandono del interior del país, sumido en la desidia y el abandono? Nos atrevemos a afirmar que estas preguntas se responden solas.

         El segundo y tercer caso a analizar son los de Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita. Por ser cronológica y políticamente secuenciales, dedicaremos el resto del presente ensayo al estudio conjunto de ambos gobiernos.

Eleazar López Contreras gobernó Venezuela desde el 17 de diciembre de 1935 hasta 1941, e Isaías Medina Angarita lo sigue desde 1941 hasta el 18 de octubre de 1945, derrocado por un golpe militar (indudablemente lo fue) propulsado por los partidos políticos clandestinos, en conjunto con elementos militares.

         Generalmente, la muerte de Juan Vicente Gómez se toma como el despertar democrático. Se considera como el inicio de una era de transición, guiada por dos hombres excepcionales en su tiempo, y con claros ideales democráticos. Esto es, a efectos de este trabajo, otro mito.

         Es cierto que los periodos de López y Medina fueron tiempos de grandes cambios. Vemos el surgimiento de los partidos políticos, la libertad de prensa, el nacimiento de los movimientos obreros y sindicales y el inicio de la modernización del estado venezolano. Pero, ¿fueron estos cambios impulsados por el gobierno, en ambos casos?

Tras revisar a fondo la situación, podemos concluir que no. Muchos de estos cambios, especialmente los referentes al sistema político, fueron aceptados a regañadientes por los autócratas andinos. Y no se dieron los cambios sustanciales de fondo que exigían el tiempo y los sectores organizados de la sociedad, como las elecciones libres, la limpieza en la administración y las reformas petroleras sustanciales.

         Un buen testigo de los hechos, aunque severamente parcializado, fue Rómulo Betancourt, que en su obra: Venezuela, Política y Petróleo de 1956, hace una dura crítica a unos regímenes que permitían solo cambios cosméticos. Denuncia el futuro presidente como el sistema seguía siendo restringido a los seguidores del gobierno, y todavía daba la potestad virtual al presidente de escoger a su sucesor.

         Esto ocurrió en las transiciones de 1935, 1941 y 1945. En los tres casos, los gobernantes anteriores escogían a los entrantes. Gómez nombró a López su albacea, López a su vez, nombró a Medina, y el general Medina pretendía nombrar a Angel Biaggini cuando lo alcanzo la revolución del octubre venezolana.

         ¿Los presidentes de mentalidad democrática pueden escoger libremente a sus sucesores? ¿No estaba, acaso, en sus manos, el poder de convocar a elecciones libres, directas, universales y secretas? Pues la obstinada postura del régimen de mantener el sistema de segundo grado (un congreso de individuos escogidos nombraba al presidente) nos revela el verdadero carácter democrático de ambos gobiernos.

         La legalización de los partidos políticos surge después de el gran poder de presión que estos ejercieron, basados en el respaldo granjeado en la opinión pública, después de aquella famosa marcha de febrero de 1936. Aunque luego mostrase clemencia, la respuesta del general López fue sacar a La Sagrada a la calle y encerrar a los estudiantes.

         No tardo en poner en tela de juicio la legalidad de los partidos, y en recoger la cabuya de la recién estrenada prensa libre. Y en ese juego de permitir y denegar se mantuvo su régimen por cinco largos años. Esto finaliza en otro acto que le sirve de apoyadero a sus defensores, que el general López entregara la silla a los cinco años y prohibiera la relección.

         Esto se debió más a las presiones externas e internas que exigían cambios visibles en el gobierno, y a la seguridad de que sería el quien designara a su heredero, decisión que ratificaría sin meditarlo el congreso de adeptos al régimen. Todo esto lo relata el historiador Manuel Caballero, en Historia de los venezolanos en el siglo XX (2010)

         Isaías Medina asume el poder aquel cinco de mayo, para iniciar un novedoso periodo de más de lo mismo. Con un continuismo calcado, el régimen seguía sin mutar hacia la democracia o nada que se le pareciera. El flamante presidente permitió la legalización definitiva de los partidos, quienes ya agitaban todo el territorio nacional, pero los condenó a una oposición ahogada desde una minoría parlamentaria. Todo el aparato del estado seguía en manos de Medina, quien también se negó rotundamente a la celebración de elecciones y a la democratización de la política.

         Modernizó su gobierno, al fundar el Partido Democrático Venezolano. Pero esta idea le aborrecía. Como a todo el estamento militar, la idea de partidos políticos y de civiles organizados políticamente le parecía una obra inspirada en el bolchevismo. Solo accedió a darle una cara institucional a sus partidarios por insistencia de la cabeza política del régimen, el doctor Arturo Uslar Pietri,

         Su política petrolera, tan aborrecible como la de Gómez (que consistía en el regalo del producto nacional a las grandes multinacionales, sin un gramo de inversión en el país) consistió en emanar una ley (reforma de 1943) que no tuvo impacto real en las ganancias del estado. Aunque esto podría ser tildado de tendencioso, pues lo expone Betancourt (1956), basta con ver las memorias y cuentas oficiales y las ganancias históricas de las trasnacionales para darse cuenta del desfalco.

         Los presupuestos adjudicados a los ramos civiles (salud, educación, vivienda) fueron ínfimos en comparación a los militares, y su inversión y sus obras fueron escasas. Todo esto lo relata igualmente Primer Poder A.C. (2016) Y el entreguismo de la industria petrolera permaneció intacto entre 1922 y 1945.

         En resumen, estos gobiernos no fueron que la fase terminal de un conjunto de dictaduras que Germán Carrera Damas llama la Dictadura Liberal Regionalista (2013). Todos los cambios sociales que se originaron en sus periodos fueron productos de grandes luchas internas, promovidas por las organizaciones democráticas. No hubo un real interés ni conciencia democrática en ambos presidentes, quienes cedieron lo menos que pudieron en un esfuerzo de aferrarse al naufragio de un sistema dictatorial y opresivo.

         Siendo esto así ¿Es Medina Angarita el mejor presidente de Venezuela, como muchos afirman? ¿Fue verdaderamente el período 1935-1945 una época de transición liderada por dos hombres de ideales democráticos? ¿Apuntaban los dos presidentes a la democratización y apertura de la política, la prensa y la sociedad? Una vez más, estas preguntas se responden solas…

Caracas, mayo de 2016.

  • Sarnelli. J. (director) Pantaleo F. (coordinador) (2016) Los hechos son tercos. Primer Poder A. C.
  • Curiel J. (2010) Del pacto de Punto Fijo al Pacto de la Habana. Hoja del Norte, Caracas, Venezuela.
  • Hobsbawm E. (1991) Historia del siglo XX. Michael Josep Ed. Londres, Reino Unido.
  • Caballero M. (2010) Historia de los venezolanos en el siglo XX. Editorial Alfa. Caracas, Venezuela.
  • Oteyza C. (director) (2012) Tiempos de Dictadura. Siboney Films. Caracas Venezuela.
  • Carrera G. (2013) Rómulo Historico. Editorial Alfa. Caracas, Venezuela.
  • Betancourt R. (1956) Venezuela, política y petróleo. Editorial Alfa. Caracas, Venezuela.



miércoles, 4 de mayo de 2016

“EL DESVARIO VENEZOLANO” Por Alfredo Coronil Hartmann


“EL DESVARIO VENEZOLANO” 
Por Alfredo Coronil Hartmann


Es evidente que, algunos “próceres” de moda, aprendieron política en una escuela rural y muy mala. Las destrezas y los talentos tienden a confundirse, el país ávido –con toda razón de liderazgos- trata con frecuencia de encontrarlos donde no existen, es comprensible, pero es muy peligroso, porque esos endiosamientos irreflexivos crean nuevas amenazas no nuevos líderes.

Si ocurre con personajes muy jóvenes, lo que es mucho más grave por el tiempo de “rodaje” que suponemos les queda, pueden creerse “hechos” cuando apenas están pintones, se achantan, no se preparan para esta carrera sin fin que es la política y juran que se las saben todas. Se pasman, se malogran. Se engolosinan con los halagos o con cargos o posiciones para los cuales aún no tienen la madurez y la experiencia necesarios, se pierden para el país y para sí mismos.
Don Antonio Machado, el gran poeta y filósofo sevillano, dice en un libro profundamente filosófico, pero disfrazado de ligero, “Juan de Mairena”, que aquellas personas que están siempre de regreso de todo es porque no han ido nunca a ninguna parte “… porque ya es mucho ir y volver, nadie ha vuelto”, son los mismos que, venezolanamente, antes de que se les pueda literalmente hablar, responden con vacua suficiencia: “…no chico, de esa cabuya yo tengo un rollo”. Y allí se quedan, rodeados de enanos mentales, que le alimentan su pigmea megalomanía. Nadie que tenga el atrevimiento de pensar, les resulta cómodo.

Pero no crecen, creen que lo hacen, por que los corifeos que los rodean se hacen cada día más chicos… Si el recién ungido héroe es viejo, también es muy grave, porque así lleven lustros de fracasos continuados y agravados, así el repentino e inmerecido triunfo no se deba precisamente a ellos sino a los desafueros o torpezas del contrario y casi se haya alcanzado a pesar de ellos, se sienten como si hubiesen recibido una absolución plenaria, resplandecientes de pureza y gloria, casi levitan en lugar de caminar. Y pueden hacer y hacerse mucho daño.

La hora que está viviendo Venezuela da muy poco margen de maniobra, la situación es lábil, fragilísima, un error por acción u omisión puede sellar la suerte de la República y desde luego entre las acciones y las más peligrosas están las palabras. Así, leo esta mañana una andanada, supurada de indignación, del presidente del Parlamento en contra de aquellos jerarcas del régimen que a cambio de protección han abandonado el país y emulando al gran napolitano Enrico Caruso se han dedicado con afán al bel canto en las plateas imperiales. ¿Es una denuncia? Contra quienes  ¿ contra aquellos que dan armas a aliados de circunstancias en este drama nuestro de hoy?

La delación es una actividad que personalmente me repugna y entiendo perfectamente que les produzca similar reacción a otros, pero en esta circunstancia todo lo que debilite al régimen es bueno, que se entre-devoren me parece muy bien, cómplices son quienes teniendo una holgada mayoría parlamentaria no la utilizan haciendo cálculos (?) muy aventurados para un futuro que su inconsistencia pone en peligro.

 Desde luego, uno es libre de juzgar -en su fuero interno-  la "condición humana" y no me gustan los que lo hacen, pero menos aún me gustan los que nos gobiernan, existe el refrán de que la lucha hace extraños compañeros de cama, veces hay que el pañuelo en la nariz romuliano es indispensable.

Es, en cierta forma, lo que me ocurre con el artículo 233 constitucional, profesionalmente me parece una ligereza -por no decir un disparate- que una mayoría simple permita declarar la ausencia absoluta del presidente y abrir ex-lege su sustitución, sin la participación de ningún otro  poder del Estado, ni siquiera una mayoría calificada, me imagino que en el delirio triunfalista de 1999 se les pasó por alto. Lo que fuere es irrelevante, lo cierto es que existe, tiene plena vigencia, está ahí.

Frente a un régimen de forajidos como el actual, no utilizarlo es un crimen. Que reventará la pústula, no me cabe duda y eso es indispensable, sin ruptura no hay salida, provocarla cuando el respaldo popular al gobierno es bajísimo y la opinión pública internacional nos favorece es el mejor de los escenarios posibles "para hacer la tortilla, hay que romper los huevos" (claro, también hay que tenerlos, no están fáciles de conseguir). 

Toda salida consensuada con unos delincuentes es mala, como todo "diálogo"  con tahúres y mitómanos es jugar con baraja marcada, es inútil y es regalarles un tiempo que nos puede ser fatal, yo entiendo que la Iglesia, por ejemplo, no puede evitar invitar a hacerlo, sus principios esenciales la obligan, pero ¿creerá en su posibilidad real una jerarquía de hombres muy inteligentes, como los que la integran? Y nosotros no somos -al menos yo- carmelitas descalzas sino políticos obligados a rescatar un país que ha costado mucha sangre y merece un destino mejor

La imagen de la oposición en el exterior no es brillante, y cada día que pasa -sin que nada importante ocurra- tiende a debilitarse, yo recibo constantes comentarios al respecto, desde distintas latitudes, lo que ocurre es que la del gobierno es infinitamente  peor ¿Cuánto puede durar esta situación? sin que Venezuela sea considerada un bodrio, un caso perdido y se desentiendan de ella, no lo sé y me preocupa enormemente...


Editorial: “¿Por qué Rodríguez Chacín "mezcla" a VP y AD con el "Picure"?” (04/05/16)



Editorial 04/05/16 

“¿Por qué Rodríguez Chacín "mezcla" a VP y AD con el "Picure"?”  

Los titulares pueden ser usados para desviar la atención (Maduro se la pasa inventando magnicidios o culpando al “niño” para que se piense en otra cosa que no sea su culpa), pero hay casos en que buscando llamarla,se despiertan sospechas que (casi) delatan algún factor oculto (y muy muy delicado – por no decir, vital). 

En la mañana de hoy miércoles 04/05/16, la totalidad de los medios digitales publicaron la noticia de que el “más” peligroso pran (jefe de criminales) el “Picure” fue abatido por un comando de la policía científica (antes “PTJ”). Sin embargo, (casi) ningún medio dedicó un espacio a las declaraciones del “gobernador” de Guárico, Ramón Rodríguez Chacín (RRC) y esto es comprensible cuando lo que busca este jefe regional es distraer la atención con maniobras muy poco creíbles. 

A los efectos esto fue lo que declaró RRC: “Banda El Picure tiene nexos con VP y AD” http://unionradio.net/gobernador-de-guarico/ 

Todos recordamos a RRC animando a una comisión de las narcoguerrillas de las FARC, lo cual le define a si mismo, sin necesidad de interpretaciones. También es reconocida su muy alta jerarquía dentro de las filas oficialistas, lo cual nos permite inferir su alto grado de intimidad con el régimen, sus estrategias y sus asociados. 

Casi nunca da declaraciones este jerarca (o al menos, casi nunca dice nada que la prensa seria pueda tomar en cuenta) y ante una serie de rumores que el “Picure” fue a Guárico a buscar su protección –algo nada comprobado … aún- contraataca para acusar a solamente DOS de las fuerzas democráticas: Acción Democrática y Voluntad Popular. 

A la cuenta ¿será porque estas agrupaciones (mucho más VP, gracias al contraste con la "paz sepulcral" instituida en 17 años por el AD de Ramos Allup), son las que –dentro de la MUD- están luchando por la rápida salida de Maduro? ¿por qué Primero Justicia no aparece en su acusación –siendo una de las primeras fuerzas de la oposición? ¿Será porque PJ es la que ha subestimado –desde el mismo enero- los cambios rápidos en el CNE y TSJ, además de ignorar la aplicación del impeachment por el Art.#233 o el Art#227 por la solicitud de la Partida de Nacimiento de Maduro?

Henry Ramos es atacado por el régimen, a cuenta del gran calado que su verbo ha logrado dentro de las filas chavistas, quienes igual ansían un pronto cambio. Las acciones en favor de la democracia por parte de su presuntamente dirigido partido "Acción Democrática" no han contado con esa misma vehemencia. Nadie entiende como el excelso cabildero ha adormecido a la potente maquinaria adeca. Usando un término deportivo, es la "camiseta" que más emociona al venezolano, pero sin contar con un "equipo" que respalde las expectativas de sus seguidores. 

Voluntad Popular es la más aguerrida de las organizaciones democráticas con cobertura nacional, lo que ha sido reconocido dentro y fuera del país. Por su alto nivel de lucha y oferta de propuestas vanguardistas, se dice que son los "nuevos adecos", los "nuevos betancuristas". Siempre les acompañan otras organizaciones como "Alianza al Bravo Pueblo" y "Vente Venezuela" -igual muy betancuristas- pero con un peso electoral muy modesto. 

"Un Nuevo Tiempo" y "Causa R" son valientes luchadores. En "Causa R" destacan Velázquez y De Grazia, pero su alcance aún no llega a tener fuerza nacional.

Primero Justicia se jacta de un equipo nacional que obviamente compite con -el algún día rescatable- AD; de hecho, algunos exintegrantes del partido blanco, pasaron a ser asalariados del aurinegro. Se hubiera podido decir que es el más grande por el número de diputados existentes, pero no olvidemos que eso había sido repartido por la "dedocracia" interna de la MUD. ¿Se acuerdan de aquellas primarias que por "fa" o por "re" solo se hicieron en muy pocos sitios?

Los más populares son dirigentes municipales y si mucho regionales, quienes están logrando buenos trabajos como tantos otros de otras organizaciones. Serán un buen relevo, cuando la monarquía Capriles-Borges se los permita.

Sea porque Henrique Capriles marque la línea nacional de PJ o porque esto lo defina Julio Borges, el hecho es que desde las elecciones del 2012, lo único grande que se les puede adjudicar es haber recibido un gran apoyo -no por mérito propio, sino por una circunstancia especial; y conforme ha ocurrido esto, igual han sido los que "arrugaron" cuando el régimen les mostró la "chancleta". 

Allí se derrumbaron todas las esperanzas de ver a este grupo como una nueva propuesta en la política venezolana. Allí fue donde quedaron como el AD y COPEI de los años 80 y 90, en los que la conveniencia de pocos pisaba sobre la obligación para con Venezuela y su democracia. 

Hay quienes les atacan más duro y hasta alegan cobardía enmascarada con aquello de: mejor no enfrentar para "proteger al pueblo contra una masacre" ... ¿y es que entre abril del 2013 y abril del 2016 NO llevamos más de 60.000 muertes por violencia, cientos de miles de atracos, secuestros express, muertes por crisis sanitaria, escasez de todo tipo, agonías por no conseguir medicinas para solo mencionar algunas desgracias?... y el tiempo de la tragedia a manos de este régimen sigue corriendo ... y el "come flor" partido aurinegro aún se concentra en fórmulas dilatorias.

Eso de que exista -o haya existido- un acuerdo entre el Estado rojo-rojito y PJ no está demostrado pero será que (llámela usted como quiera) ... ¿su "timidez" ante este régimen es lo que los estrategas castro-chavistas desean cuidar para mantener a un "blando contrincante" que le de alguna legitimidad democrática a los shows electorales que montan? 

“Gobernador” Rodríguez Chacín acaso ¿habrá ud. cometido un error que delata uno de los “secretos” estratégicos vitales del régimen? o visto de otra manera ¿cuidando a Primero Justicia de cualquier crítica, muestra ud. lo conveniente que le resulta este "blando contrincante" para la revolución?

Con este tipo de hechos, los rumores contra PJ agarran más fuerza. Una tragedia ya que con tantas dilaciones para enfrentar al régimen castro-chavista, parecieran ser ciertos.   



martes, 3 de mayo de 2016

"PATRIOTAS VENDEPATRIA" Por Octavio Lepage


"PATRIOTAS VENDEPATRIA"
HOJA DE RUTA POLÍTICA (No 201)
Octavio Lepage

Venezuela ha visto amputada su soberanía sin que el colonizador movilizara ejércitos para ocupar militarmente su territorio. No es que le vendamos nuestra materia prima fundamental a precios vil, se la regalamos. Increíble pero cierto, digno de Ripley.

¿Cómo llegamos a esta situación de servidumbre ciega? Por decisión personalísima del entonces presidente Chávez, a quien Fidel Castro manejaba a su antojo. Desde el primer encuentro en la Habana, el héroe de la Sierra Maestra, captó las características del joven militar venezolano: Tenía ego muy robusto, le sobraba ambición, pero carecía por completo de conocimientos y de experiencia política. Era arcilla moldeable. Decidió moldearlo a su conveniencia y lo logró plenamente. Fidel hacía con Chávez lo que quisiera.

Como Estados Unidos había sido un mal vecino, y despertaba odio en el pueblo cubano, Fidel tomó partido en la Guerra Fría alineándose con la Unión Soviética e implantando en Cuba el régimen comunista. La eliminación de la propiedad privada, como siempre sucede, afectó la producción de azúcar que para Cuba era como el petróleo para Venezuela, su principal fuente de dólares.

Para la Unión Soviética era de gran importancia que Fidel mantuviera su poder en Cuba, base ideal de operaciones en un conflicto armado con los gringos; por lo tanto, le asignó la cuantiosa ayuda que requería con carácter permanente. Cuando se produjo el desplome inesperado, sorpresivo de la Unión Soviética, esa ayuda se cortó y, de nuevo, Cuba se encontró en aprietos. Sobrevino lo que se llamó “período especial” de dificultades extremas para la isla. Esto dura hasta el ascenso de Chávez al poder. Fidel le solicitó ayuda y Chávez se la dio, superando la ayuda soviética.

Ese tipo de ayuda sólo puede darse el lujo de acordarla una superpotencia, no un país de mediano desarrollo como Venezuela. Sólo Chávez, en sus sueños de grandeza y de liderazgo mundial, incurrió en esa locura. Ahora lo estamos pagando muy caro. Pero lo insólito es que esta Venezuela empobrecida, mejor dicho, arruinada, le siga regalando a Cuba cien mil (100.000) barriles diarios de petróleo, cuando por falta de dólares no podemos comer completo ni adquirir los medicamentos e insumos médicos que necesitamos.

El sometimiento de Venezuela a la Cuba castrista no se expresa únicamente por esta absurda ayuda en petróleo. Los cubanos han venido silenciosamente filtrándose en la administración pública nacional. Manejan los servicios de identificación y de extranjería, registro y notaria, puertos y aeropuertos; aparte de otras fuentes de ingresos para ellos que no señalamos por falta de espacio.

Pues bien, los grandes culpables de la ruina de Venezuela, de su colonización disimulada por la Cuba castrista, son los que tienen el tupé de acusar de vende patria a quienes le hacen oposición. La verdad es que son ellos los que han entregado a Venezuela. Son ellos los “patriotas” vende patria.


Caracas, 03 de Mayo del 2016

“LA ÚLTIMA FECHORÍA” Por Carlos Canache Mata


“LA ÚLTIMA FECHORÍA” 
Por Carlos Canache Mata

   Apoyado en el Tribunal Supremo de Justicia, que le sirve de bastón, el gobierno se ha alzado contra la Asamblea Nacional y la Constitución.

Una camarilla civil-militar ha activado una guillotina judicial que decapita las leyes que salen del Parlamento y las decisiones que adopta. Para cercenar las funciones del Poder Legislativo, esa camarilla a veces actúa por cuenta propia y en otras ocasiones pone música a una partitura que le escriben desde Cuba. La voluntad popular, representada desde el 6-D por la Asamblea Nacional, está cercada, pero aguarda la ocasión para hacerse sentir y valer.

   No sólo como bastón, el Tribunal Supremo de Justicia también le sirve al gobierno al colocar a su Sala Constitucional como mascarón de proa para sus asaltos al Texto Fundamental.

   Acaba de consumarse la última fechoría de los conjurados contra la democracia y el orden institucional. La Asamblea Nacional, el 28 de abril, aplicó el artículo 246 de la Constitución que dispone que “la aprobación de una moción de censura a un Ministro o Ministra por una votación no menor de las tres quintas partes de los o las integrantes presentes de la Asamblea Nacional, implica su remoción”. Y, en ejercicio de su atribución de “control sobre el Gobierno y la Administración Pública Nacional” (art. 187, numeral 3, de la Constitución), la Asamblea Nacional había citado a comparecer al Ministro de Alimentación para precisar su responsabilidad en la grave crisis alimentaria que vive el país y respondiera algunas acusaciones relacionadas con su gestión, citación que no atendió. Ese es el contexto en que se produjo el voto de censura, que ahora, sorprendido en flagrante violación del artículo 246 constitucional, rechaza el gobierno.

   La noche del mismo 28 de abril, Nicolás Maduro, que cumplía en Puerto La Cruz una actividad gubernamental, declaró: “Yo le digo a usted (se dirigía al presidente de la Asamblea Nacional): esa decisión es írrita y nula, y, como írrita y nula, no existe, así de sencillo”. Se adelantaba al pronunciamiento que le correspondía a la Sala Constitucional, su obsecuente servidora, siempre presta a doblar la cerviz. Con arrogancia que no sé en qué la fundamenta, el ocupante de Miraflores agregó que “al ministro no lo remueve nadie” y envolviendo un papel, sustitutivo de aquel en que se le participaría la decisión de la Asamblea Nacional, siguió diciendo, con la vulgaridad característica del difunto del cual es causahabiente: “Aquí le mando su carta (al presidente de la AN), devuélvansela intacta, así como está, para ver qué uso le puede dar al papel que me envió de la carta espuria, írrita y nula de la AN”.


      Como Maduro y los diputados oficialistas, en el debate parlamentario, argumentaron, para sostener el rechazo al voto de censura, que la Sala había suspendido algunos artículos del  Reglamento Interior y de Debates de la AN, Henry Ramos les respondió contundentemente al aclararles que ese Reglamento “forma parte de las normas internas corporis que en ejecución directa de la Constitución esta Asamblea dicta y que solo esta AN puede modificar”.

domingo, 1 de mayo de 2016

“Fantasía de la carta lo absurdo de la mesa” Por Armando Martini Pietri


 “Fantasía de la carta lo absurdo de la mesa” 
Por Armando Martini Pietri

Sin ser adivino ni experto internacional, pero sí con algún recuerdo de la historia revolucionaria socialista, sus desastres, triquiñuelas y un mínimo de sentido político para predecir lo que puede pasar con la ilusión de solicitar la aplicación de la Carta Democrática ante la OEA.

Con el triunfo en las parlamentarias a la MUD le ha sido difícil, no ha sabido, no ha querido o no ha podido por las razones -que no vale la pena analizar y que todos sospechamos- poner al oficialismo contra la pared, a pesar de tratarse de un Gobierno torpe y equivocado. Por ser así y no pensar ni aplicar soluciones eficientes, es que cada día pierde más popularidad y mucha credibilidad. No obstante mantiene ayudas bien controladas.

El madurismo ha logrado, con transgresión de normas e irrespetos constitucionales –no sólo del texto de los artículos, sino de lo que se conoce como “intención del legislador”- entorpecer las intenciones, objetivos y labor de la mayoría en la Asamblea en todo lo que propone y decide. Eso puede ser visto como una autodefensa, seguramente así lo ven miembros radicales del Polo Patriótico, del PSUV y otros rojos de visión restringida e interesada. Lo que cuenta es que este abuso del oficialismo con la ayuda de otros poderes –Sala Constitucional del TSJ y parte de la FANB- ha puesto contra las cuerdas a 112 diputados electos que ahora son 109 y que mañana nadie sabe cuántos quedarán. Esa, nos guste o no, es una realidad que se impone y nos da en la cara.

En consecuencia, y en busca de alternativas, la MUD recurre al exterior, con la esperanza de obtener apoyo. Encuentra y hace suyas la victoria de Macri en Argentina, la desgracia de Dilma en Brasil y el rechazo a la reelección de Evo en Bolivia. Logra convencer al Secretario General de la Organización de Estados Americanos –OEA-, ex canciller uruguayo Luis Almagro -que perdió afecto y respaldo de Pepe Mujica, su mentor-, se ha convertido en paladín de la MUD, y una contrariedad diplomática para Maduro, especialmente para su poco ingeniosa Canciller.

Aseguran líderes opositores que es objetivo de primera importancia, lograr que se aplique la Carta Democrática de la OEA en esta Venezuela muy poco democrática. Pensar seriamente que se activará es desconocimiento, utopía e ilusión y una gran inocentada. Son muchos y difíciles los obstáculos que habrá que superar y sortear para no lograr nada más, que algunas fotos de visitas oficiales y unos cuantos titulares en medios de comunicación.

Venezuela invocó la Carta Democrática a raíz de los hechos de abril 2002 contra el Presidente Chávez. La OEA condenó y califico como "una grave alteración del orden constitucional y una ruptura de la democracia", lo cual ameritaba su expulsión. No fue necesaria porque el tal golpe resultó una payasada y el “gobierno” de Carmona se desmoronó en 48 horas.

Honduras en junio 2009 cuando el Presidente Zelaya fue sacado bruscamente del Gobierno y del país, la OEA aprobó una resolución exigiendo "el inmediato, incondicional y seguro retorno del presidente constitucional." Sin embargo, Zelaya no fue restituido; Honduras fue expulsada de la OEA y readmitida después.

Paraguay, el Congreso removió al Presidente Lugo en junio 2012 alegando “mal desempeño de sus funciones”, mediante un juicio político sumario de 5 horas. La OEA, estudió el asunto pero no logró acuerdo sobre una sanción. Sin embargo, Paraguay fue suspendido de Unasur y Mercosur, pero no de la OEA.

La OEA es un organismo integrado por gobiernos y sus decisiones siempre responden, se quiera o no, a intereses de los gobiernos y no a los deseos de la oposición o del Secretario General, que es un administrador, un coordinador, pero no quien condiciona. La MUD será víctima de un inevitable revés con Almagro a la cabeza en el intento de impulsar la activación de la Carta Democrática, que servirá para titulares de prensa y atención internacional pero no para estrategias adecuadamente planificadas. Para empezar, tengan la seguridad que los países integrantes de Unasur y Mercosur votarán -mayoritariamente- en contra, al menos por ahora.

Los interesados trataran de minimizar el costo político del infortunio y cometerán otro aun más gravoso; propiciarán lo conveniente a sus intereses y como estrategia el Gobierno, la MUD, la Iglesia, la OEA y cualquier organismo internacional, buscarán una salida salomónica –como acostumbra la política- y establecerán las condiciones para la fundación de una Mesa de Negociación como ya sucedió allá por noviembre 2002. Recurso, por cierto, de triste, frustante y decepcionante recordatorio después de meses de reuniones, sin concluir en nada, excepto en la recuperación y fortalecimiento de Chávez.

Los negociadores –en aquella oportunidad- por el Gobierno fueron José Vicente Rangel, Roy Chaderton, Aristóbulo Istúriz, María Cristina Iglesias, Nicolás Maduro y Ronald Blanco La Cruz, todos aún vigentes en política y en el gobierno con cargos, ahora, más importantes. Es decir, apoyarían deseosos, con entusiasmo y alegría repetir la experiencia que tan buenos resultados produjo.  

Diferente es la situación en la oposición. Muchos estarían felices, complacidos, enloquecerían se pelearían por integrarla, empezando por Timoteo Zambrano, actual diputado posando para los fotógrafos, y Américo Martín, ambos claramente activos. Caso aparte, Rafael Alfonzo –firmó en aquella oportunidad persignándose y bajo protesta- y Eduardo Lapi en el exilio forzoso. Lamentablemente Manuel Cova y Alejandro Armas fallecieron.

Aquella Mesa de Negociación habló, discutió, declaró, continúo hablando y siguió discutiendo; sus miembros aparecieron una y otra vez en los medios de comunicación. Todos se empeñaron en dar la impresión de que estaban luchando a fondo y con importantes perspectivas. Sólo una cosa lograron: que el oficialismo tuviera y aprovechara el  largo tiempo para anestesiar al país y aceptar un revocatorio que ganó sin dificultad.

Hoy la historia parece repetirse, sin contar con que los partidos de la MUD, cada uno, anteponiendo sus conveniencias, transformará la selección de la representación opositora en un desfile de pescueceo y arreglos inmanejables.

El oficialismo bajo la conducción de Maduro, está incluso en peores condiciones que Chávez en 2002 y 2003. Este Gobierno necesita desesperadamente tranquilizar, aletargar, apaciguar, a una sociedad cada día, cada cola y cada apagón más indignada, molesta, con hambre, sufriendo y muriéndose por falta de medicinas, por la inseguridad, sin luz, sin agua, sin futuro a la vista ni siquiera de los más optimistas, y con demasiados militares interviniendo –pero no resolviendo- en todos los problemas y actividades.

Los ciudadanos, hartos pero ingenuos y manipulados, se conformarán con el revocatorio para cualquier fecha antes de enero 2017 y eso será lo único que, lamentable y triste, no se logrará. No por falta de voluntad, esfuerzo y deseo, sino por la cantidad de obstáculos que se impondrán. Para prueba un botón: no sólo el CNE revisara las firmas, también lo harán el gobierno y el PSUV. Por si fuera poco una rectora adelanto: se deberán cumplir los 30 días para recolección de firmas y comenzar su validación. Y así vendrán mil arbitrariedades sobrevenidas. Pensar que sería diferente, es una garrafal e imperdonable ingenuidad.

El chantaje de la negociación lo aplaudirán quienes no padecen carestía y les importa poco los sufrimientos ajenos. Todo se tranquilizará –momentáneamente- suspenderán las elecciones para gobernaciones, invocando la crisis económica y la falta de condiciones adecuadas, pretenderán –si conviene- unirlas en el 2017 con las de Alcaldes y Concejales.

Así las cosas, el año 2016 será de negociación. El 2017 de campaña electoral, entre tanto y tanto, el Gobierno, el TSJ y el CNE se las ingeniarán para alcanzar el 2018 para en diciembre realizar las elecciones presidenciales. ¿Es eso lo que quiere la ciudadanía? ¿Aguantará el pueblo miseria, hambre y necesidad todos estos años? ¡Lo dudamos mucho!

La Mesa de Negociación sería, sin duda una burla, una bribonada al deseo y mandato ciudadano. Plantearlo es absurdo y majadero –sin embargo, hay que alertar que ya se conversa al respecto-. Los venezolanos debemos oponernos y rechazar esta nueva trampa caza bobos en la que algunos pretenden involucrarnos sin consentimiento ni autorización abrogándose representación que no tienen. Los independientes son mayoría por algo más del 50%. No lo olviden jamás. Aprendamos las lecciones de vida y experiencias pasadas. No cometamos los mismos errores. Los ciudadanos no perdonaran.

Hacemos nuestras las palabras de Enrique Salas Romer en el año 2003: "éste es un acuerdo blando, un acuerdo que no debemos sobreestimar, que no conduce a ninguna solución de los problemas esenciales, (…) puede ser útil mañana cuando las cosas se compliquen, porque se van a complicar". Y concluyó: "Si es un diploma de reconocimiento (…) para los integrantes de la Mesa, está bien, pero no lo coloquemos en un pedestal, no tiene trascendencia, no obliga a las partes en algún sentido".


@ArmandoMartini

“La peor diligencia es la que no se hace.” Por Silvia E. Rodríguez Schwartz


“La peor diligencia es la que no se hace” 
Por Silvia E. Rodríguez Schwartz

Dudábamos del hecho, pero con mucha paciencia, con trabajo, con tesón, con perseverancia, logramos las planillas para el revocatorio, punto a celebrar. Inmediatamente comenzaron los corazones heridos y los profetas del desastre a comunicar lo de los 2 días laborables menos, lo que eso implica para el proceso de la verificación, lo difícil de que, quedándonos 30 días para hacerlo, pudiéramos cumplir con el objetivo, es decir, a ver el próximo obstáculo.

Con los miedos lógicos y la costumbre de no poder movernos en paz, había la tendencia a quedarnos en casa porque “es muy lejos y hay disturbios”, “yo no sé si voy a poder hoy…”

Paralelamente, comenzó el alma maltratada, pero todavía empecinada en que lo nuestro es nuestro, a acudir, a informar, a contagiar (la buena nota), a colaborar entre sí para hacer más idónea la movilización, a brincar obstáculos, a recoger con cucharita los granitos de fe y multiplicarlos, a firmar, a creer en nuestro maltratado y olvidado poder, a retomar la vida que le pertenece.
En menos de 1 día ya el objetivo estaba cumplido. En 2 estaba multiplicado por 4, 5 o 6. ¿Entonces, se podía o no?

Todos los días y en todas partes y por todos los medios, lo que nuestros corazones “podridos de latir” (Joaquín Sabina) emiten es: “aquí nadie hace nada…” “…es increíble que después de todo, nadie protesta…” Pues esta es otra oportunidad que nos ha brindado la vida, la fortuna, el empeño, el amor, el trabajo y hay que tomarla, hay que actuar, desde tu rango de acción, desde mi rango de acción como puedas, pero hacerlo, no, con nuestro TV encendido mandar el último tuit con una queja, maldecir y no montarse en el barco de la nueva oportunidad. Aquí SÍ se hace, si se quiere y cuando se quiere, si nos dejan y cómo nos dejan, uno aquí, otros allá, desde donde sea posible, pero sí. Absolutamente de nada nos sirve ser profetas del desastre y repetir y contagiar: “a ver con qué nos salen ahora”, nadie gana con eso, sólo el estar prevenidos, y en eso tenemos un PHD.

Y si, profetas mediantes, nos salen con algo, será otra porquería que desmontaremos, que sabremos vencer…¿o es que también perdimos la certeza de que son vivos, pero no inteligentes? ¿de que somos fuertes cuando queremos y lo decidimos? ¿de que este país es nuestro, sigue siendo nuestro y de nadie más? ¿o es que el imaginar el próximo obstáculo nos paga el sueldo y nos da de comer? Si viene el próximo obstáculo, ok ok ok, cruzamos ese puente cuando lleguemos a él.

Y si, por último, los profetas del desastre, aquellos que se sienten sabios porque supieron adivinar que nos iban a joder otra vez, así o así, ganaran de nuevo en la lotería de la desolación, mi respuesta es: sigue caminando entre el bosque, que por ahí viene otra vez la salida del sol. Sale todos los días.
No. No soy Heidi. Soy venezolana.


“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.”

Bertolt Brecht