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domingo, 5 de abril de 2015

"Un Diputado es empleado de sus electores y la Constitución" Por Armando Martini Pietri

Armando Martini Pietri: Un Diputado es empleado de sus electores y la Constitución

Cada trabajo tiene sus particularidades y características. Y cuando la persona aplica como candidato a ocupar un puesto laboral, de ser aceptado debe regirse por las normas inherentes al cargo que ocupará. Usted puede buscarse un trabajo por la necesidad de ganarse un dinero, o porque realmente lo que se hace en ese trabajo es lo que le gusta hacer, lo que quiere hacer bien, lo que será su vida. Es lo que llamamos vocación.

En el tema que nos ocupa el cargo para el cual están aspirando algunos ciudadanos es el de Diputado a la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. La Constitución Nacional es la norma por la cual deben regirse aquellos que por su trabajo y fortuna tengan la suerte, el honor y el trascendental compromiso de ser elegidos.

Se supone que quien hace un trabajo político tiene la política como inspiración, es lo que le gusta, la interpreta como una forma de ser y de actuar de acuerdo con una ideología, con un compromiso personal y con un objetivo esencial, innegociable: ayudar a los ciudadanos de su país a mejorar sus vidas, aplicar los elementos y principios de su ideología para que todos los ciudadanos, tanto si votaron por el político como si no, sean beneficiados por los recursos, oportunidades y necesidades del país.

La política nunca ha sido una carrera fácil, aunque algunos dentro y fuera piensen que sí lo es. Exige una constante y firme dedicación para poder ir escalando hasta alcanzar las ubicaciones en los partidos y otras organizaciones –se puede actuar políticamente en una Organización No Gubernamental, por ejemplo, o en una Asociación de Vecinos- y en el Gobierno. Ser parte del Gobierno, en cualquier nivel, es una aspiración lícita del político porque obviamente el Gobierno de una Nación es la mayor estructura para beneficiar a los conciudadanos.

Pero no es la única posición. Un magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, o de cualquier nivel del poder judicial, hace política actuando y analizando los casos que llegan a sus manos con el mayor y más profundo conocimiento de las leyes, reglamentos, etc., así como los fiscales hacen política aplicando las normas, participando activa y éticamente en las investigaciones de los delitos para así presentar ante el juez los casos esmeradamente organizados.

Políticos de trascendental importancia son los Diputados electos para la Asamblea Nacional, tanto si son propuestos por partidos políticos u otras organizaciones como si se proponen a los electores por cuenta propia. Y son de primerísima importancia porque son ellos quienes analizan las situaciones y elaboran las leyes para regular esas situaciones. Los funcionarios del Poder Ejecutivo, nombrados o electos; los jueces, fiscales, defensores y demás niveles del Poder Judicial; los rectores, técnicos y empleados del Poder Electoral; etc., aplican las leyes y normas que nacen de los Diputados del Poder Legislativo, que es, así, el más elevado e importante poder de la República.

Ningún Diputado a la Asamblea Nacional es “nombrado”. Al Vicepresidente Ejecutivo de la República, a los vicepresidentes de áreas, a los ministros y a toda la estructura de Gobierno, los nombra directamente el Presidente, por su propia decisión o dejando la responsabilidad en individuos nombrados por él. Los directivos de todos los demás poderes constitucionales del país, los eligen los Diputados en la Asamblea Nacional. Por todo eso, no es posible imaginar un hombre o una mujer con más alta responsabilidad política que un Diputado a la Asamblea Nacional.

Pero ha venido sucediendo en Venezuela, y no es cosa nueva, que Diputados que no son nombrados por ningún jefe sino electos por los ciudadanos, suelen olvidarse de su vocación política y de la responsabilidad que asumieron cuando un grupo de ciudadanos los eligió para representarlos. Son muchos los que celebran triunfos cuando realmente deberían firmar y consignar pactos, compromisos de acción y de cumplimientos con quienes los eligieron.

Al ser electos Diputados se obligan a vigilar la marcha de la República, a estar diariamente pendientes de las necesidades de los ciudadanos, a supervisar a todos los demás poderes en el ejercicio de sus funciones, a trabajar día tras día en el avance del país hacia una sociedad mejor, más justa, más próspera, más feliz y cumplidora de su constitución y sus leyes.

Esos Diputados son empleados de los ciudadanos porque por ellos fueron escogidos para ejercer el poder originario de los ciudadanos. Pero una vez electos, son empleados también de la Constitución, que es la ley suprema de la nación y de todos los ciudadanos. Por eso, cada detalle constitucional debe ser conocido, respetado y cumplido de manera muy especial por los Diputados.

Permítanme recordarles a quienes nos leen, electores como yo, un par de detalles de las obligaciones constitucionales de los Diputados, para que a su vez se las recuerden a quienes vayan a pedirles sus votos para ser elegidos Diputados y, de paso, sugiero a todos los venezolanos electores que se lean, incluso que memoricen, los artículos 186 al 224.

Por ejemplo, aparte de la definición de requisitos básicos de nacionalidad, “ser venezolano por nacimiento, o por naturalización con por lo menos quince años de residencia en territorio venezolano”, se exige “haber residido cuatro años consecutivos en la entidad correspondiente antes de la fecha de elección”. Es decir, no es que conozca la zona, no es que sea popular por allí, ni siquiera que tenga una casa vacacional: debe haber estado establecido allí, haber vivido “por lo menos” cuatro años “consecutivos”, un requisito que a veces, en los famosos arreglos entre partidos, puede olvidarse y olvidan.

El trabajo y las responsabilidades de cada Diputado son tan altas y exigentes, que el Artículo 191 de la Constitución establece explícitamente que  “Los Diputados o diputadas a la Asamblea Nacional no podrán aceptar o ejercer cargos públicos sin perder su investidura, salvo en actividades docentes, académicas, accidentales o asistenciales, siempre que no supongan dedicación exclusiva”. Es decir, la dedicación a ser diputado es exclusiva, excluyente, con la única excepción de actividades “docentes, académicas, accidentales o asistenciales”. No se puede ser Diputado-empresario, por ejemplo, no se puede ser al mismo tiempo Diputado y dirigente sindical aunque haya habido muchos en la Venezuela complaciente de los diversos partidos de los últimos 40 años.

El artículo 197 insiste en que la responsabilidad de Diputado no se comparte, no se ejerce parte del tiempo, cuando establece, sin lugar a dudas, que  “Los Diputados o Diputadas a la Asamblea Nacional están obligados u obligadas a cumplir sus labores a ‘dedicación exclusiva’, en beneficio de los intereses del pueblo, y ‘a mantener una vinculación permanente con sus electores y electoras’ atendiendo sus opiniones y sugerencias y manteniéndolos informados e informadas acerca de su gestión y la de la Asamblea. Deben dar cuenta anualmente de su gestión a los electores y electoras de la circunscripción por la cual fueron elegidos o elegidas y estarán sometidos o sometidas al referendo revocatorio del mandato en los términos previstos en esta Constitución y en la ley sobre la materia”. ¿Alguien puede tener la más mínima duda de un texto tan claro?

El artículo 201 también es clarísimo, aunque los jefes de los partidos políticos y los Diputados que militan en esos partidos suelen olvidarlo, incumplirlo habitualmente: “Los Diputados o Diputadas son representantes del pueblo y de los Estados en su conjunto, no sujetos o sujetas a mandatos ni instrucciones, sino sólo a su conciencia. Su voto en la Asamblea Nacional es personal”. Si la conciencia del diputado o diputada está en plena sintonía con la posición del partido, pues votará en ese sentido; pero son muy pocos –o ninguno, lamentablemente- los diputados que se atreven a votar contra lo que sus respectivos partidos ordenan, con lo cual lo que están haciendo, en los casos en los que haya divergencias entre sus conciencias y las posiciones partidistas, es transfiriendo ilícitamente el poder y la representación otorgados a ellos por sus electores, a los jefes de sus partidos. Si quieren más detalles, pregúntenles a unos cuantos diputados especialmente del PSUV.

Las jornadas laborales de los Diputados no se limitan a asistir y aburrirse en las sesiones martes y jueves. Deben asistir a las sesiones plenarias, a las reuniones extraordinarias y ordinarias y por supuesto, a las comisiones de trabajo a las que pertenezcan, la Asamblea Nacional no es club para flojos. Pero además, cuando un diputado deja de asistir a una de esas sesiones y reuniones porque está en un acto de su partido, en una junta directiva de la empresa de la cual forma parte o simplemente se queda en su casa, está estafando a sus electores y al país, a todo el país.

Los Diputados son contratados por los ciudadanos por elección popular directa y secreta para ejercer y cumplir con su trabajo y por ello, devengan un sueldo, salario o dieta mensual y en consecuencia, deben cumplir con sus obligaciones, so pena de ser despedidos por incumplimiento de sus deberes, como sucede con cualquier trabajador de cualquier parte del mundo y en cualquier empresa pública, privada, mixta o de cualquier índole. El revocatorio también es un derecho de los ciudadanos.

La Asamblea Nacional está en la obligación –sí, amigos y camaradas, en la obligación- de informarle al pueblo -por todos los medios masivos de comunicación social-, de las violaciones cometidas en el trabajo de todos sus integrantes y por supuesto también reconocer y respaldar el esfuerzo de aquellos que han cumplido a cabalidad con sus deberes y obligaciones. 

La asistencia es una de las obligaciones más violadas por los Diputados venezolanos. De las más recurrentes fallas que se producen en los trabajos, es la inasistencia sin duda la que se lleva el primer lugar. Es comprensible que se produzcan ausencias, a cualquiera le pasa enfermarse o tener que asistir a otras obligaciones, eso se entiende. Pero que un Diputado de cualquier partido tenga ausencias por encima del 25 % -tomamos ese porcentaje como razonable, los Diputados deben viajar a sus circunscripciones, lo establece la Constitución, y también les da gripe o se indigestan, en cualquier caso equivale a una semana de cada mes del año- es pura y simplemente ilícito, anticonstitucional, irresponsable y, por todo ello, intolerable.

La Mesa de la Unidad Democrática ya empezó por limitar la participación directa de los electores para escoger sus representantes a la Asamblea Nacional, y convoca a elecciones primarias parciales en sólo 38 de los 87 circuitos electorales en el país. Ello demuestra el abuso con el ciudadano que pide a gritos poder elegir a su representante y que no sea impuesto a dedo por un cogollo partidista y se repartan los cargos de elección popular como un botín; que ahora les falte tiempo no es excusa, porque bastante tiempo tuvieron los partidos opositores para prepararse.

En el oficialismo las cosas no son demasiado diferentes. Hablan de primarias, pero hay movimientos muy fuertes –Marea Socialista, pongamos por caso- que reclaman estar siendo excluidos. Puede entenderse –digamos más bien soportarse- la disciplina partidista, y hasta el segundo lejano lugar en el cual mantienen a los partidos colaboradores. Pero, ¿realmente hay democracia dentro de la estructura chavista, representan los Diputados oficialistas a las comunidades que los eligieron? ¿Trabajan todos los días –siquiera el 75 % del año- los diputados oficialistas?

A estas alturas, en medio del caos en que nos mantiene un Gobierno incompetente, más preocupado por alardes, proclamas y promesas que recicla una y otra vez, tanto la presidencia de la Asamblea Nacional, como las directivas del Psuv, del Polo Patriótico y de la Mesa de la Unidad Democrática MUD, deberían estar  aireando públicamente los nombres de aquellos Diputados, “independientes” o dirigentes de partidos y grupos, que tienen inasistencias en exceso y ahora aspiran a ser reelectos, es lo menos que se le puede pedir a esas dirigencias. ¿O también es mucho pedirle, especialmente a dirigentes que han ido saltando de partido en partido para mantenerse cobrando, y a otros que llevan décadas aferrados a las jefaturas de sus partidos?

Ellos, los dirigentes, deben ser los primeros garantes de que cada uno de los militantes y simpatizantes de los partidos y grupos que aspiren a ser electos Diputados realmente representen a sus comunidades. Que mantengan la relación con sus partidos, que se guíen por las ideologías, que cumplan con normas de sus organizaciones, pero que tengan muy clara su representación de aquellos hombres y mujeres que los eligieron, que los elevaron al Poder Legislativo. Porque ésa es su primera obligación, todos los días del año. Como Diputados, como integrantes del Poder Legislativo elegidos por el pueblo, ellos y ellas son los dirigentes.

 
@ArmandoMartini


domingo, 29 de marzo de 2015

"¡La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado mar de la Patria!" Por Armando Martini Pietri

Armando Martini Pietri: ¡La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado mar de la Patria!


Aunque esta vez no es el suelo como lo entendemos, sino el mar. Que es “territorial”, que es mar venezolano, la salida de nuestro país hacia el Caribe y el Atlántico. Donde una poderosa multilateral estadounidense ha puesto una gran planta insolente y explora en busca de petróleo. No sólo con permiso, sino incluso llamada; sólo que ni llamada ni autorizada por Venezuela, sino por Guyana, cuyo gobierno sabe perfectamente que no puede hacerlo pero, ante la parálisis del Gobierno venezolano actúa sin preguntas –cancillería y fuerza armada venezolanas andan en otra cosa, preparándose para una invasión que ya comenzó, porque los estadounidenses están en mar venezolano, allí está instalada y trabajando la Exxon Mobil y de paso parece que también viene la Shell de Inglaterra y Holanda; el Presidente, la Canciller y los mandos militares tienen convicciones con unos 35 años de atraso y miles de kilómetros de distancia, Estados Unidos no envió tropas para sacar a Allende en el año 1973, por ejemplo, pero han mandado miles de soldados, marines y técnicos, millones de dólares en equipos de última generación a Irak y Afganistán, que son problemas muy diferentes a Nicaragua, Vietnam, la Panamá de Noriega, República Dominicana, entre otros ejemplos.

En estos tiempos las plantas insolentes extranjeras no son las mismas de comienzos del siglo XX. Hoy los imperios no necesitan acorazados para profanar suelos militarmente débiles y en lo político y administrativo descuidadamente manejados. Hoy los imperios se llaman multinacionales, no usan cancillerías sino departamentos de relaciones públicas –lobbying- y manejan las conveniencias de gobiernos dispuestos a hacer bien sus propios trabajos. Exxon Mobil y Georgetown conversan, acuerdan, firman contratos. Lo que Guyana esté discutiendo –y alterando- con Venezuela no es problema de Exxon, pero Exxon, como empresa estadounidense, si es problema de Washington, ¿van comprendiendo?

La zona en reclamación es un activo que nos pertenece a todos. Es un bien inmueble patrimonio nuestro, de nuestros hijos, nietos y futuras generaciones y si algo realmente merece y debe someterse a referéndum nacional serían las negociaciones y acuerdos entre Venezuela y Guyana.  Hay extensa documentación escrita traducida en varios idiomas y trabajos audiovisuales sobre el tema limítrofe con Guyana, la controversia es interesante, amplia y compleja. La venezolanidad del Esequibo. La Rebelión del Rupununi en aquel año de 1969. El Acuerdo de Ginebra del año 1966.  El Protocolo de Puerto España firmado el año 1970; entre otros. El tema jurídico lo han tratado expertos y estudiosos en una materia sobre la cual no osaría ni arriesgaría opinar. No soy estudioso del tema, reconozco sin rubor mi ignorancia. En consecuencia, solo me referiré a él en términos políticos. 

Mientras estamos distraídos con el show mediático –que llegará a su clímax el mes de abril en la reunión de Panamá-, donde el chavismo grita desaforado que la invasión gringa es inminente y convocan ejercicios militares defensivos, por no decir inofensivos -con la presencia estupefacta de los rusos, que no irán a una guerra contra Estados Unidos, así como tampoco los chinos ni los cubanos- y obtienen una Ley Habilitante antiimperialista. Pero toda la alharaca no es otra cosa que una excusa para afectar la campaña electoral hacia las parlamentarias.
La verdad es que la Orden Ejecutiva del Presidente Obama, que sanciona a siete funcionarios a quienes acusa de violadores de DD.HH. –delito que las autoridades venezolanas ni han detectado ni han investigado, como tampoco están investigando los colosales escándalos de corrupción en Andorra y en el banco HSBC- califica la situación de violación de DD.HH. y la corrupción del régimen como una “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los EE.UU.” 
Muchas pueden ser las interpretaciones, desde que es un preámbulo para invadir –poco probable- hasta una advertencia para sanciones mayores en materia financiera –muy factible-. Existen otras leyes y reglamentos que pudieran invocarse como por ejemplo “Poderes Económicos de Emergencia”, aprobada en el año 1997 para poder sancionar a individuos, con base a la ley de “Defensa de Derechos Humanos y Sociedad Civil en Venezuela” pasada en el Congreso en el año 2014.
Lo que ocurre ahora mismo, es la verdadera invasión territorial en la zona en reclamación que es pacífica y permisada por Guyana y, peor aún, permisiva por Venezuela. 

La invasión a la Guayana Inglesa –hoy Guyana- implicaba la posibilidad de una guerra con Gran Bretaña, para lo cual el Gobierno venezolano desde hace tiempo estaba preparándose, en armamento y en conciencia de los militares. Marcos Pérez Jiménez estuvo a punto de recuperar el Esequibo para Venezuela en el año 1958, se había preparado para cumplir ese objetivo. Pérez Jiménez armó su plan de recuperación del Esequibo varios años antes y para ello compró aviones, envió pilotos a entrenamiento, hizo construir carreteras en la selva y planificó una gran maniobra naval que liderarían los hermanos Wolfgang y Carlos Larrazábal, de hecho construyó una fuerza naval para el control del mar territorial venezolano en el Caribe, cuyos límites amplió y estableció en Las Aves. Sin embargo, fueron precisamente oficiales de la aviación y la marina los primeros en alzarse en enero del 1958, y el plan quedó para después. Pero los sucesivos gobiernos de Betancourt, Leoni, Caldera, Pérez, Herrera Campins, Lusinchi, Pérez y Caldera, independientemente de sus gestiones internas, mantuvieron clara la posición de reclamo y defensa de la propiedad venezolana del Esequibo.

Pero llegó el chavismo, y se desarrolló el delirio de Chávez de ser líder continental y para ello sacrificó petróleo, relaciones políticas y económicas y al parecer el propio Esequibo. Por primera vez en más de un siglo la posición oficial venezolana se transformó en complaciente, comprensiva, blandengue, confiando con desconcertante ingenuidad en que la amistad y la lealtad se compran y al ser compradas son confiables. E ignorando, dicho sea de paso, que la posición pública, oficial y reiterada de su idolatrada Cuba en el caso del Esequibo, fue siempre favorable a Guyana y contraria a Venezuela.

Con el Gobierno actual, desaparecido físicamente Chávez, la incompetente diplomacia venezolana empeora. Guyana, por su parte, se fortalece, tiene una diplomacia agresiva y constante, y  ha ido dejando de lado los mecanismos tradicionales; incluso, sin respetar a la Corte Internacional de Justicia de la Haya, e ignorando los acuerdos firmados.  Ahora no debe sorprendernos que Guyana siga avanzando en exploraciones y en contratos. Negocia directamente con las grandes multinacionales como Exxon y Shell, colosos petroleros que, por su nacionalidad, en caso de emergencia deben ser defendidas, incluso militarmente, por las potencias originarias. Es decir, un conflicto con esas empresas debe evitarse antes, con las advertencias y tomas de posiciones claramente informadas a las empresas y a sus países antes de que desarrollen costosos programas, como siempre, hasta ahora, hicieron todos los gobiernos venezolanos.
En la fachada marítima del estado Delta Amacuro con permiso -unilateral- de Guyana, el buque-planta taladro Deepwater de la compañía Exxon manosea el subsuelo oceánico venezolano. El régimen “sin ánimo de combatir, ni de huir” mantiene un mutismo preocupante. Es más, celebra y premia a Guyana con más contratos de arroz y, como parte de Petrocaribe, les promete petróleo y $200 millones en ayudas. ¿Me estás robando y te doy ayuda económica? Esto no suena nada bien, de hecho suena miserable. El Presidente Maduro y su flamante Cancillera deberían pronunciarse con la misma contundencia y vehemencia como lo han hecho contra los estadounidenses.
Por ahora sólo se han oído declaraciones del gobierno de Venezuela muy vagas muy tímidas. No pueden ser de otra manera. ¿La razón? Simple de explicar. Lo cierto es que Guyana no está sola en este asunto que viola toda norma internacional. Nuestros aliados, hermanos, camaradas, amigos y cofrades cubanos y caribeños la apoyan, conjuntamente -por increíble que pueda parecer- con los ahora archíenemigos los gringos que también están en la jugada porque la empresa involucrada es norte americana.
Los hermanos Castro, siempre han mantenido que Venezuela no tiene derechos en el Esequibo. Y por si fuera poco, USA termina de expresar públicamente que Guyana puede dar concesiones en la zona en reclamación y que “rechazan cualquier intento por parte de cualquier gobierno que desee interrumpir el trabajo de Exxon Mobil”. 
Así las cosas, estamos obligados a la creación de un Frente Nacional. Para que el gobierno escuche a todos los intelectuales, profesores, especialistas y cree un grupo para asesorarlo en esa materia. Debemos seguir el ejemplo de Chile y otros países, que cuando tienen problemas de magnitudes como los fronterizos, todos los sectores de la oposición y del gobierno se involucran y presentan pautas y objetivos de acción conjuntas que permitan el éxito de las reclamaciones.
Si de verdad queremos enfrentar al imperio invasor, dejémonos de tanta retórica vana, pueril, fatua y petulante y vayamos a defender y echar de nuestro territorio conjuntamente con nuestra Fuerza Armada Bolivariana, la planta insolente del extranjero que ha profanado el sagrado suelo de la Patria en el agraviado mar deltano del Esequibo.
Conozcamos quiénes y cuántos son los que tienen cojones –como decía Chávez- de los que se la pasan presumiendo de su coraje y valentía. Propongo: en vez de estar firmando una lista contra el imperio -que nada hará militarmente-, lo hagamos para enlistarnos e ir a defender y recuperar lo que es nuestro y que enemigos de la patria nos quieren quitar. Dejando de lado a politiqueros que poco o nada les importa porque, espero, que desde la Asamblea Nacional los noveles diputados tengan más desarrollado el sentir patriota, que el que hasta ahora han demostrado los que hoy ostentan la representación popular.

@ArmandoMartini


"¿CUANDO SERÁN LAS PARLAMENTARIAS?" Por Oswaldo Álvarez Paz

 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

¿CUANDO SERÁN LAS PARLAMENTARIAS?

Mantengo profundas reservas con relación a los procesos electorales venezolanos. Pasados y eventualmente el que debe realizarse este año. Todos marcados por el más escandaloso ventajismo, el fraude abierto o encubierto y las complicidades desde diversas trincheras políticas y sociales. No confío en la integridad de un Consejo Nacional Electoral integrado de manera más o menos similar a los anteriores. Es un apéndice más del régimen totalitario que no vacilo en calificar de tiránico. Estoy convencido de la enorme voluntad de cambio existente en la inmensa mayoría de los venezolanos, a pesar de los pesares, del manirotismo y de la vocación tan corruptora como corrompida del alto gobierno de la dupla Maduro-Cabello.

Sin embargo, la realidad está a la vista de todos. Impone del mayor grado de unidad posible frente a cualquier evento, inclusive las elecciones parlamentarias aún por convocarse aunque parezca increíble. La unidad nacional no es fácil. El respaldo de calle al régimen está por los suelos con tendencia a caer de manera irrecuperable. Todos sabemos las causas y algunos anticipan las consecuencias con diferentes perspectivas. No debemos olvidar que los partidos opositores son hijos legítimos del pluralismo democrático de otras épocas. No es fácil hacer igual lo que es diferente por naturaleza. Pero sí es posible unificar objetivos y diseñar estrategias que ayuden a concretarlos desde la perspectiva de cada grupo, si el objetivo superior está claro. Esa tendría que ser la tarea básica de la Mesa de la Unidad Democrática, MUD. Peligroso error que se cierre sobre sí misma agotándose en polémicas internas motivadas por intereses circunstanciales o ambiciones personales o de partidos. Sería un gran servicio a la dictadura. No me refiero al debate entre “primarias” o “consenso”, bastante tardío por lo demás. En lo personal he compartido la posición de quienes aspiraban primarias en todas partes y la aceptación del consenso en aquellos sitios en donde sólo existiera un aspirante. Lamento que no haya sido así, pero el punto luce extemporáneo por las decisiones tomadas. Hay una cosa que no entiendo: ¿Por qué la MUD no ha hecho cuestión de honor la fecha de las elecciones? El silencio también puede confundirse con complicidad.

La lucha tiene que ser por el cambio definitivo de régimen, no para buscar formas de convivencia con una dictadura comunistoide, fracasada y cuestionada por los líderes democráticos más influyentes del mundo. Giordani tuvo razón al calificar a Venezuela como hazmerreír del planeta.


oalvarezpaz@gmail.com  Lunes, 30 de marzo de 2015

"¿Sólo Primarias?" Por Octavio Lepage

¿SÓLO PRIMARIAS?
HOJA DE RUTA POLÍTICA (No 118)
Octavio Lepage

El tiempo transcurre aceleradamente obligando a quienes tienen responsabilidades de conducción política a concentrar su esfuerzo en lo más importante, en lo sustancial. La exigencia de primarias para seleccionar todos los candidatos tiene base de sustentación no desdeñable, pero si ya la MUD tomó la decisión de realizar primarias sólo parcialmente no tendría mucho sentido generar una crisis en el frente opositor por ese motivo.

En las cuatro décadas 1949-1999, la influencia y el arrastre del partido postulante era el factor de triunfo de mayor peso. Estoy convencido, por ejemplo, de que fui reelecto varias veces diputado y senador al Congreso Nacional no por mi arrastre personal como dirigente político, sino por el gran prestigio que tenía entonces mi partido Acción Democrática.

Ahora parecería que no es así, si damos crédito a las mediciones especializadas. Es bajo el porcentaje de apoyo a los partidos de oposición, sin excluir a los de formación más o menos reciente. Considero que los electores van a tomar muy en cuenta el comportamiento de los dirigentes de más edad en estos largos años de enfrentamiento contra los opresores, la capacidad de denuncia que hayan exhibido contra la persecución y el latrocinio de los actuales gobernantes. Los líderes consagrados pero pasivos será difícil que logren reconocimiento electoral.

Aún si se logra integración óptima de las planchas de candidatos, no será fácil, en frío, motivar y movilizar a los electores, aún a los de oposición más dura. Un domingo, con dificultad para trasladarse en el clima de inseguridad en que vivimos, que el gobierno se encargará de exacerbar con sus colectivos paramilitares armados desplazándose por las vecindades de los centros de votación en sus motocicletas de alto cilindraje.

Siendo así, ¿habrá que tirar la toalla, resignarse a esta situación de oprobio y de ruina confiados en que Dios proveerá? Son más los que uno pueda suponer que están atrapados por ese pesimismo resignado y cobardón. Es en ese mundillo de posibilistas, donde ha surgido la tesis entreguista de que lo inteligente es permitirle a Maduro que siga destrozando el país hasta el 2019, sin protesta.

El camino es otro. En primer término es indispensable imprimirle dinamismo y combatividad a la campaña electoral. Una campaña electoral no confrontacional equivaldría a darle por anticipado el triunfo al adversario. Hay que afincarse en los flancos débiles de este gobierno inepto y corrupto sin caer en la guerra sucia, que es exclusividad de este gobierno. Finalmente, es imperativo la presencia de observadores internacionales solventes, que habría que solicitar de inmediato.


Caracas, 25 de Marzo del 2015

"LA CORRUPCIÓN ESCALÓ EL EVEREST" por Carlos Canache Mata

"LA CORRUPCIÓN ESCALÓ EL EVEREST" por Carlos Canache Mata

   Venezuela y el mundo se asombran ante la magnitud del saqueo de las finanzas públicas que se hizo bajo el gobierno de Hugo Chávez y del que ahora, en forma más escandalosa, se hace bajo el gobierno de Nicolás Maduro. Como oleadas de lava vomitadas por un volcán en actividad que no cesa, a diario nos llegan las informaciones del latrocinio que, para vergüenza del país, protagonizan los funcionarios y amigos del oficialismo. La ONG Transparency  International (TI)  nos ubicó en el año 2014 en el puesto 161 (el 174 es el más alto) de su Índice de Percepción de la Corrupción, lo que nos cataloga como la nación más corrupta de Sudamérica y una de las más corruptas del mundo.
   El neoautoritarismo del siglo XXI, impuesto al país desde hace 16 años, ha convertido en menudencias las prácticas tradicionales de la corrupción administrativa (comisiones por contratos gubernamentales, sustracción directa de los fondos públicos y otras variantes de peculado, tráfico de influencias y otros valimientos, etc) para aterrizar en la utilización depredadora del control de cambios, principal motor de la corrupción, vigente desde el 2003, que facilita negocios y enriquecimientos obscenos a través del diferencial cambiario entre la tasa oficial (6,30 o 12 bolívares por dólar) y la tasa del mercado paralelo que ya se acerca a los 300 bolívares por dólar.  Como recordó recientemente el economista José Guerra, tras la reforma de la Ley del BCV de junio de 2005 que autoriza a PDVSA a entregar al BCV sólo el 50% de las divisas provenientes de las exportaciones petroleras, “se abrió un espacio muy grande para manejos turbios con monedas extranjeras” al dejar en manos de la empresa de nuestra principal industria la disposición discrecional del otro 50% de las divisas petroleras.
   Más alarma aún que desde el exterior se nos informe que ese dinero surtido por los diversos grifos de la corrupción (alrededor de 250.000 millones de dólares, según el economista Francisco Faraco) ha estado alimentando complicidades con el terrorismo y el narcotráfico, lo que sirvió de soporte a la orden ejecutiva del 9 de marzo del presidente Obama. Desde este punto de vista, el internacionalista Adolfo Salgueiro ha dicho que la afirmación de EEUU de que el gobierno de Maduro  representa, obviamente no en el terreno militar, un riesgo para su seguridad y su sistema financiero, sí tiene “bastante asidero”. La corrupción ya había escalado el Everest.

   Hace unos días el Papa Francisco visitó a Campania, región del sur de Italia donde opera la mafia, y declaró que “la corrupción es sucia y apesta”. Sí, aquí en nuestro país, sentimos que algo apesta. Parafraseando al personaje de Shakespeare, Marcelo, que antes de que Hamlet saliera a caminar entre los muros del castillo de Elsinor con el espectro de su padre asesinado que le pedía venganza, exclamó que “algo está podrido en el Estado de Dinamarca” (Acto 1°, Escena IV de “Hamlet”), también podemos afirmar que “algo está podrido” en el gobierno de Venezuela.

SIN FRONTERAS PARTIDISTAS ATARON LAZOS, VALIENTES Y VERDADEROS LUCHADORES POR LA VENEZUELA PRÓSPERA Y PACÍFICA

SIN FRONTERAS PARTIDISTAS ATARON LAZOS, VALIENTES Y VERDADEROS LUCHADORES POR LA VENEZUELA PRÓSPERA Y PACÍFICA / Fundadores de la democracia venezolana –autores o sus herederos de la Venezuela que fue modelo mundial de desarrollo entre 1958 y 1978- visitaron la Sede Nacional de “Voluntad Popular” para hablar sobre Rómulo Betancourt -y sobre algunos de sus seguidores como Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma- consolidando con este acto, sus valores humanos y social-demócratas, a la par de mostrar su solidaridad para con TODOS los verdaderos luchadores por la paz, la libertad, la democracia y el desarrollo de Venezuela, sus secuestrados o presos políticos a manos del régimen castro-chavista, tanto como para con los familiares de TODOS los mártires que han dados sus vidas luchando por el bienestar y la paz de todos los venezolanos - antes del 58 y después del 98. (Ver video resumen) / Abrir: https://youtu.be/_CVA_wAitXw           

lunes, 23 de marzo de 2015

"SOBRE INVASIONES" Por Carlos Canache Mata

"SOBRE INVASIONES" Por Carlos Canache Mata

   El ocupante de Miraflores, señor Nicolás Maduro, ha pretendido equiparar la agresión externa que sufrió Venezuela en 1902, durante el gobierno Cipriano Castro, con las medidas adoptadas por el presidente estadounidense Barack Obama contra siete funcionarios venezolanos. Son dos situaciones completamente distintas.
   El gobierno de Castro no podía pagar, por la caída de los precios agrícolas (no teníamos el maná petrolero), las deudas que contrajimos con Alemania, Inglaterra y otros países. Por no acceder al arreglo que se nos proponía, el 9 de diciembre de 1902 acorazados alemanes, ingleses e italianos se apoderaron de la pequeña flota venezolana en el puerto de La Guaira e inician el bloqueo de nuestras costas. Es entonces cuando Cipriano Castro dirige al país la proclama en la que aparece la famosa frase “la planta insolente del extranjero ha hollado el suelo sagrado de la patria” y anuncia que “volverá a brillar el sol de Carabobo”. El 13 es atacado y ocupado Puerto Cabello. Días después, el 17, Castro entra en negociaciones, y, como dice Enrique Bernardo Núñez, “lo que antes fue propuesto: arbitraje y comisiones para discutir en Caracas las reclamaciones, lo acepta ahora por la fuerza” (El Hombre de la levita gris, pág 104, Monte Ávila, Editores). Para afrontar la grave situación, se liberaron los presos políticos y regresaron los exiliados.
   A diferencia de lo que pasó en la época de El Cabito, como lo llamó Pío Gil, ahora no es el imperialismo europeo, sino EEUU quien decide, no una acción armada, sino medidas administrativas, no contra Venezuela, sino contra siete funcionarios por violaciones de derechos humanos (43 muertos y torturas a causa de las protestas iniciadas en febrero del año pasado)  y hechos de corrupción, acompañados de acusaciones sobre vinculaciones con el terrorismo del Medio Oriente y el lavado de capitales provenientes del tráfico de drogas. Se niegan visas y se congelan propiedades y cuentas en el sistema financiero, sanciones a aplicarse únicamente en territorio de EEUU. No deja de ser alarmante que de las 700 toneladas de cocaína que cada año se producen en el mundo, 300 pasan por Venezuela para diversos destinos y que haya un torrente de denuncias en la prensa del planeta, en algunas aparece involucrada PDVSA, sobre lavado de dinero en la Banca Privada d’ Andorra y sus filiales de Madrid y Panamá, en la sucursal suiza del HSBC y en el Banco Peravia de República Dominicana.
   Si el gobierno de Maduro cree y dice que estamos en el preludio de una invasión militar, reiteradamente negada por EEUU, ¿ por qué no imita a Cipriano Castro poniendo en libertad a los presos políticos y permitiendo la vuelta de los desterrados, en vez de estar dejando un reguero de sangre y escándalos por donde pasa ?.

   Sorprende que Maduro, después de haber dicho que “si nos tocara algún día tomar el fusil, lo tomaríamos y sería el final del imperio estadounidense en la historia”, vaya  el 10 y el 11 de abril  a Panamá como aquel joven pastor David, no con una honda y cinco piedras, sino con 10 millones de firmas, a pedirle al gigante Goliat una derogación (de las medidas) que de antemano se sabe no se va a dar.