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lunes, 23 de marzo de 2015

"SOBRE INVASIONES" Por Carlos Canache Mata

"SOBRE INVASIONES" Por Carlos Canache Mata

   El ocupante de Miraflores, señor Nicolás Maduro, ha pretendido equiparar la agresión externa que sufrió Venezuela en 1902, durante el gobierno Cipriano Castro, con las medidas adoptadas por el presidente estadounidense Barack Obama contra siete funcionarios venezolanos. Son dos situaciones completamente distintas.
   El gobierno de Castro no podía pagar, por la caída de los precios agrícolas (no teníamos el maná petrolero), las deudas que contrajimos con Alemania, Inglaterra y otros países. Por no acceder al arreglo que se nos proponía, el 9 de diciembre de 1902 acorazados alemanes, ingleses e italianos se apoderaron de la pequeña flota venezolana en el puerto de La Guaira e inician el bloqueo de nuestras costas. Es entonces cuando Cipriano Castro dirige al país la proclama en la que aparece la famosa frase “la planta insolente del extranjero ha hollado el suelo sagrado de la patria” y anuncia que “volverá a brillar el sol de Carabobo”. El 13 es atacado y ocupado Puerto Cabello. Días después, el 17, Castro entra en negociaciones, y, como dice Enrique Bernardo Núñez, “lo que antes fue propuesto: arbitraje y comisiones para discutir en Caracas las reclamaciones, lo acepta ahora por la fuerza” (El Hombre de la levita gris, pág 104, Monte Ávila, Editores). Para afrontar la grave situación, se liberaron los presos políticos y regresaron los exiliados.
   A diferencia de lo que pasó en la época de El Cabito, como lo llamó Pío Gil, ahora no es el imperialismo europeo, sino EEUU quien decide, no una acción armada, sino medidas administrativas, no contra Venezuela, sino contra siete funcionarios por violaciones de derechos humanos (43 muertos y torturas a causa de las protestas iniciadas en febrero del año pasado)  y hechos de corrupción, acompañados de acusaciones sobre vinculaciones con el terrorismo del Medio Oriente y el lavado de capitales provenientes del tráfico de drogas. Se niegan visas y se congelan propiedades y cuentas en el sistema financiero, sanciones a aplicarse únicamente en territorio de EEUU. No deja de ser alarmante que de las 700 toneladas de cocaína que cada año se producen en el mundo, 300 pasan por Venezuela para diversos destinos y que haya un torrente de denuncias en la prensa del planeta, en algunas aparece involucrada PDVSA, sobre lavado de dinero en la Banca Privada d’ Andorra y sus filiales de Madrid y Panamá, en la sucursal suiza del HSBC y en el Banco Peravia de República Dominicana.
   Si el gobierno de Maduro cree y dice que estamos en el preludio de una invasión militar, reiteradamente negada por EEUU, ¿ por qué no imita a Cipriano Castro poniendo en libertad a los presos políticos y permitiendo la vuelta de los desterrados, en vez de estar dejando un reguero de sangre y escándalos por donde pasa ?.

   Sorprende que Maduro, después de haber dicho que “si nos tocara algún día tomar el fusil, lo tomaríamos y sería el final del imperio estadounidense en la historia”, vaya  el 10 y el 11 de abril  a Panamá como aquel joven pastor David, no con una honda y cinco piedras, sino con 10 millones de firmas, a pedirle al gigante Goliat una derogación (de las medidas) que de antemano se sabe no se va a dar.  

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