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martes, 5 de julio de 2016

"LA OEA DE AHORA Y DE ANTES" Por Octavio Lepage


LA OEA DE AHORA Y DE ANTES
HOJA DE RUTA POLÍTICA (No 215)
Octavio Lepage


Lo resaltante de la semana pasada fue la reunión del Comité Permanente de la OEA para que su Secretario General, Luis Almagro, presentara su informe sobre la situación en Venezuela. Para leerlo y darle curso, se requería el voto favorable de la mayoría (18) de los estados miembros (34). A favor de la admisión y lectura del informe votaron 20.

El gobierno de Maduro maniobró para impedir aquella reunión, al extremo de solicitar la convocatoria de una sesión previa para impugnar su convocatoria, a lo que Almagro accedió. Como fue transmitida por televisión, se pudo apreciar que la canciller venezolana tuvo un comportamiento muy poco cancilleresco. Despotricó contra la OEA, contra Almagro, contra la oposición venezolana, y, por supuesto, contra el imperialismo norteamericano.

La maniobra distraccionista fracasó. Se mantuvo la decisión de admitir oficialmente y darle curso al Informe Almagro, el cual fue leído en sesión del Comité Permanente de la OEA dos días después. De nuevo la canciller venezolana lució encabritada, repartiendo invectivas e insultos a diestra y siniestra. Esta vez al menos divirtió a sus colegas cancilleres, quienes en el curso de aquella catilinaria estallaron varias veces en carcajadas.

Esta reunión del Comité Permanente de la OEA no fue convocada para plantear la expulsión de Venezuela, en aplicación de la Carta Democrática Interamericana. Se la convocó para conocer oficialmente el Informe Almagro, en el cual se presenta con impresionante objetividad la situación desastrosa de Venezuela en lo político, económico y social. Esa Carta implica obligaciones a los países signatarios, entre ellos Venezuela, que estos deben cumplir y hacer cumplir. Una de esas obligaciones es la de preservar el Estado de Derecho, que como todos saben, ha sido desmantelado en Venezuela, imponiéndose un gobierno que actúa al margen de la Constitución, un gobierno de facto.

Es correcto que Almagro le abra cauce a la gestión de quienes insisten en buscar una salida de consenso a esta situación, a los que buscan una solución por la vía del diálogo. Pero si estas gestiones fracasaren, llegará el momento de aplicar la Carta Democrática Interamericana.

El gobierno de Maduro acusa a Almagro de “injerencista” por su informe sobre Venezuela, a sabiendas de que todo lo que allí se afirma es verdad. Olvida que Chávez forzó al entonces presidente Manuel Zelaya a que reformara la Constitución hondureña para eliminar la prohibición de reelegirse; y que en el aeropuerto de Tegucigalpa estaba un avión venezolano con todo el material requerido para esa reforma que se realizaría el día siguiente. De manera que la deposición de Zelaya tuvo un carácter preventivo. De todos modos a Honduras se le excluyó de la OEA por aquel motivo.



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